Cómo la fiebre de la IA encarece tu celular, tu PC y hasta las consolas
La demanda de memorias HBM para entrenar modelos de inteligencia artificial está redirigiendo la producción mundial y ya se nota en los precios y el stock de dispositivos que usamos todos los días.
La noticia que circula desde hace meses ya no es solo un problema de los centros de datos: la escasez de chips de memoria de alto ancho de banda (HBM) está llegando al bolsillo de cualquiera que quiera comprar una notebook, un celular nuevo o una PlayStation.
Según el análisis que publicó el New York Times el 10 de agosto de 2026, la explosión de la demanda para entrenar y correr sistemas de IA está reasignando casi toda la capacidad de producción de estas memorias especializadas. Los fabricantes de semiconductores priorizan los pedidos millonarios de las grandes empresas de tecnología, dejando en segundo plano a los proveedores de componentes para consumo masivo.
En la práctica, eso se traduce en varias cosas que ya estamos viendo. Las notebooks y computadoras de escritorio con buena cantidad de RAM empiezan a aparecer con stock intermitente o directamente sin fecha de reposición clara. Los precios de las consolas de nueva generación y sus accesorios subieron en varios mercados, y los celulares gama media y alta también muestran aumentos que, aunque modestos por ahora, se acumulan con otras presiones inflacionarias.
Lo curioso es que la mayoría de estos dispositivos no usan HBM directamente. La memoria de alto rendimiento que necesita la IA es tan específica y tan cara de fabricar que las fábricas están dedicando sus líneas a producirla en vez de memorias DRAM o NAND más convencionales. El resultado es una cadena de suministro global tensionada que termina afectando el precio final de productos que parecen no tener nada que ver.
Desde hace varias semanas, varios usuarios en foros y grupos de compra-venta reportan que modelos populares de laptops gaming o workstations se consiguen solo en importadores o con sobreprecio. En el mundo de los celulares, las marcas que dependen de chips con mucha memoria interna también están ajustando sus listas de precios para compensar el mayor costo de los componentes.
Este fenómeno no es nuevo en la industria tecnológica, pero la velocidad con la que creció la demanda de IA lo aceleró todo. Lo que antes era un tema de servidores y supercomputadoras ahora se siente en las tiendas de barrio y en las cuotas de Mercado Libre.
¿Se va a resolver pronto? Por ahora no hay señales claras. Las grandes productoras de chips están invirtiendo en ampliar capacidad, pero esos procesos llevan tiempo y, mientras tanto, la carrera por más y más potencia de IA no para.
En el día a día, lo más práctico es prestar atención a los precios y disponibilidad antes de comprar. A veces esperar unas semanas o elegir un modelo con especificaciones un poco más modestas puede ahorrar varios miles de pesos. Y, como siempre en estos casos, la escasez termina premiando a quien menos necesita el último grito de la tecnología.