El operador del teleprompter de Trump apostó en Kalshi con info privilegiada de sus discursos
Gabriel Perez, quien maneja el teleprompter presidencial desde 2016, enfrenta una investigación de la CFTC por usar conocimiento previo de los discursos de Trump para apostar 100.000 dólares en el mercado de predicción Kalshi.
Un caso que mezcla política, tecnología y apuestas online está generando revuelo en las últimas semanas. Gabriel Perez, el operador del teleprompter que acompaña a Donald Trump desde la campaña de 2016, se encuentra bajo la lupa de la Comisión de Trading de Futuros de Materias Primas (CFTC) de Estados Unidos. La razón: presuntamente usó su acceso privilegiado a los textos de los discursos para colocar apuestas en Kalshi, una plataforma de mercados de predicción.
Según trascendió, Perez habría invertido alrededor de 100.000 dólares en pronósticos sobre palabras o frases específicas que Trump diría en eventos públicos. En los mercados de predicción como Kalshi, los usuarios apuestan dinero real sobre resultados de eventos reales, desde elecciones hasta detalles mucho más específicos. En este caso, el insider knowledge parece haber jugado un rol clave.
Lo llamativo del asunto es cómo alguien tan cercano al día a día de un expresidente y candidato pueda convertir esa cercanía en una ventaja para apostar. Perez no es un asesor de alto vuelo ni un estratega de campaña; es el tipo que se asegura de que las palabras aparezcan en la pantalla en el momento justo, a la velocidad adecuada y sin errores. Ese rol le daba, aparentemente, una ventana temprana a los contenidos.
En la cultura digital actual, donde las plataformas de apuestas y predicción se popularizaron entre gente común que sigue la política como si fuera un deporte, este episodio pone el foco en los límites éticos y regulatorios. Kalshi se posicionó como una alternativa “regulada” a otras plataformas de apuestas electorales, pero casos como este muestran que las filtraciones de información privilegiada pueden ocurrir incluso en entornos que se promocionan como transparentes.
Desde hace unos años venimos viendo cómo la política estadounidense se volvió un gran espectáculo en tiempo real, con debates que se miden en memes, audios virales y, ahora, en contratos de predicción. Que un operador de teleprompter termine en el radar de los reguladores por apostar sobre las palabras exactas que dirá su jefe es, al menos, una anécdota que resume esa mezcla rara entre poder, información y plataformas.
La investigación de la CFTC está en curso y todavía no hay resolución ni declaraciones oficiales de Perez ni del equipo de Trump. Mientras tanto, en redes y foros de apuestas el caso ya generó todo tipo de reacciones: desde quienes lo ven como un ejemplo de “ingenio criollo” hasta quienes piden mayor control sobre quién tiene acceso a los borradores de discursos.
Más allá del resultado legal, el episodio sirve para pensar en cómo la cercanía al poder –incluso en roles técnicos– puede convertirse en una ventaja asimétrica cuando hay dinero de por medio. En un mundo donde cualquiera puede abrir una cuenta en una app de predicción desde el celular, la línea entre espectador y participante se vuelve cada vez más borrosa.
Y vos, ¿te imaginás apostando a que un político va a decir “tremendo” o “fake news” en su próximo acto? Parece una locura, pero para algunos ya es un mercado más.