Los agricultores hablan de “genocidio” y aseguran que están siendo limpiados del país tras una ola de crímenes brutales.

El caso del brutal asesinato de un granjero blanco convirtió hoy una localidad del centro de Sudáfrica en una gran olla a presión tomada por manifestantes de raza negra y blanca que pusieron de relieve, una vez más, las graves tensiones raciales del país.

La jornada fue muy tensa en Senekal, ubicada en la central provincia del Estado Libre, ya que se temía que las protestas desembocaran en una auténtica batalla campal de manifestantes negros contra blancos en las calles de la ciudad.

En los tribunales de Senekal estaban llamados hoy a comparecer por segunda vez Skwetje Mahlamba y Sekola Matlaletsa, los acusados del asesinato de Brendin Horner, un encargado de una explotación agraria de 21 años que fue encontrado apaleado, estrangulado y atado a una valla a comienzos de octubre.

Unos días después del asesinato, durante la primera comparecencia judicial de los presuntos culpables, la ciudad fue escenario de violentas protestas de afrikaners que se concentraron en la localidad para manifestarse contra los recurrentes asesinatos de granjeros blancos y que desembocaron en enfrentamientos con la policía y en la detención de una persona.

En medio de esa escalada de conflictividad, el grupo de izquierda radical y segundo partido más importante de la oposición en Sudáfrica, los Luchadores por la Libertad Económica (EFF, por sus siglas en inglés), llamó a sus seguidores a concentrarse en la ciudad en la fecha de la siguiente vista, este viernes.

“No vamos para simpatizar con los criminales, sino a proteger nuestra democracia que está bajo la amenaza de granjeros criminales y racistas. En el régimen actual, tenemos la responsabilidad de defender nuestro país de los violentos”, señaló el polémico Julius Malema, líder de EFF.

Malema había dicho, además, que los suyos acudirían a Senekal pacíficamente, pero advirtió de que, si se veían atacados, se defenderían.

Desde primera hora, las calles de la localidad estuvieron tomadas por manifestantes de uno y otro lado, en medio de una fuerte presencia policial.

Los peores temores no se cumplieron y, al margen de algunos incidentes de lanzamiento de piedras y objetos, las protestas no desembocaron en actos de violencia, incluso aunque se constató la presencia de personas que trataron de entrar a la ciudad con armas.

La situación en la ciudad, aunque más tranquila ya que por la mañana, continúa siendo potencialmente volátil.

Los recurrentes y a menudo brutales asesinatos de granjeros blancos en Sudáfrica son un grave problema social con fuertes implicaciones raciales en un país aún dividido por las heridas del pasado racista del régimen del “apartheid” (1948-1990).

Los agricultores blancos -que poseen la mayor parte del suelo en manos privadas de Sudáfrica pese a ser minoría en la población- hablan incluso de “genocidio” y aseguran que están siendo limpiados del país.

Por ello, protestan y argumentan que deben defenderse por sí mismos ante la inacción de las autoridades y los cuerpos de seguridad.

Desde el gobierno, sin embargo, atribuyen estos casos al problema general de la alta criminalidad de Sudáfrica, si bien este tipo de crímenes persisten y adquieren un carácter a menudo brutal.

“Aunque el crimen afecta a todos, la mayoría de las víctimas de los crímenes violentos son negros y pobres, y son los hombres y mujeres negros jóvenes los que están de forma desproporcionada en mayor riesgo de ser asesinados”, recordó el presidente del país, Cyril Ramaphosa, en una carta publicada este lunes en la que llamaba a “resistirse” al impulso de hacer protestas basadas en la raza.

Los incidentes, sin embargo, demuestran que la apodada “nación arcoiris” no sólo sufre todavía las divisiones de su pasado racista, sino que éstas se ven agravadas por la profunda desigualdad social.

Según el último informe anual de estadísticas policiales, entre abril de 2019 y marzo de 2020 hubo 166 homicidios en explotaciones agrarias y 128 intentos de asesinato (sin distinción de raza ofrecida en los datos).

Fuente: EFE