El tres veces retador del mundo tenía 63 años y había sido hospitalizado por un cuadro de insuficiencia respiratoria. Tenía sobrepeso y diabetes.

Murió el exboxeador mundialista Juan Domingo ‘Martillo’ Roldán tras contagiarse de coronavirus. Se encontraba internado en terapia intensiva en el Hospital J. B. Iturraspe de San Francisco, Córdoba.

La esposa de Roldán, María Elena, quien también se contagió de Covid-19, había detallado que ambos supieron que estaban con coronavirus y aseguró que el cuadro de Roldán cuando ingresó ya era complicado. En las últimas horas el estado del exboxeador se complicó aún más.

Roldán, de 63 años, fue campeón argentino, sudamericano y tres veces retador al título mundial. Nació en la localidad cordobesa de Freyre, pero vivía en San Francisco. En su apodo (Martillo) estaba la descripción de sus golpes cada vez que se subía al ring.

Por muchos es considerado un campeón sin corona, teniendo en cuenta que peleó con los mejores en un momento del boxeo mundial de gran exigencia. Le tocó pelear contra rivales de gran nivel. Antes de llegar a las peleas por el título del mundo, protagonizó carteleras importantes en los Estados Unidos.

En sus peleas por el título del mundo combatió contra Marvin Hagler, Thomas Hearns y Michael Nunn, boxeadores considerados de primer nivel. El año pasado, en una nota con Toda Pasión, Roldán le contaba a Sergio Chiarito los detalles de la pelea con Hagler, el 30 de marzo de 1984. “Tuvo que meterme el dedo en el ojo para poder ganar. El árbitro lo vio, pero nadie hizo nada, él era la gallina de los huevos de oro y yo un argentino que quería ser más grande que Monzón”, recordaba el exboxeador cordobés.

Luego de esta acción antirreglamentaria, Roldán tuvo que combatir con el párpado lesionado. Su visión era limitada y fundamentalmente había perdido esa furia que tenía en el inicio del combate. El médico de la comisión de Nevada llegó a subir cuatro veces para analizar la herida del argentino. Desde el rincón, Tito Lectoure le pedía a Roldán que no se diera por vencido. Pero Martillo no tenía más para dar.