Lo que está viviendo el Apache con la renovación de su contrato es una situación impensada en marzo. La llave para solucionar el conflicto la tiene uno solo: Juan Román Riquelme.

No sobran los ídolos por estos días. Carlos Tevez lo es. Si en 2017 algún corazón había quedado herido por su excursión a China, lo hecho en el epílogo de la última Superliga lo sanó. El hincha de Boca lo ama. El 7 de marzo quedó patentado para siempre como un capítulo más en esta historia de amor entre el Xeneixe y el Apache. Nadie imaginaba en pleno éxtasis que podría ser el capítulo final.

Siempre creí que para ser ídolo en la Argentina, el jugador tiene que jugar toda la vida en un club y ser campeón (Bochini es el ejemplo excluyente) o ganar algo antes de ser transferido pero volver a una segunda etapa y salir campeón nuevamente (Diego Milito). En Boca abundan los ejemplos. Palermo y Riquelme, los más notorios en eso de ganar mucho en diferentes momentos con un intervalo europeo. Carlos Tevez entra en ese grupo. Quizás sea el último sobreviviente de la Dinastía Bianchi de comienzos de siglo. No todos los que integraron esos planteles que conquistaron el mundo lograron ser ídolos. Obviamente que serán valorados y queridos y respetados por siempre en Boca, pero los ídolos son pocos. Y la idolatría no se mendiga. Te ponen en el Olimpo o no. Es pasional, arbitrario.

Lo que está viviendo Tevez en estos últimos días es una situación impensada en marzo. Todos parecían estar de acuerdo en renovarle y no gastar más de 5 minutos es firmar el acuerdo. Así lo declaró el Presidente Jorge Ameal. Seguramente, para Ameal Carlos Tevez sea un ídolo. Sin embargo, es el Consejo de Fútbol el que toma estas decisiones y el que decide cómo encarar cada negociación. Lejos estuvieron Jorge Bermúdez y Raúl Cascini de demorar 5 minutos nada más en sellar la renovación del ídolo. La respuesta de Carlitos fue propia de quien no quiere propagar el fuego pero tampoco admite la falta de respeto. Desestimó lo económico como motivo de discordia. Propuso una duración menor del contrato y a otra cosa. Pero su contrapropuesta fue rechazada.

El único que puede terminar con esta disputa es Riquelme. Si realmente quiere que Tevez siga en Boca, levanta el teléfono, habla directamente con él y lo resuelven en dos oraciones. En cambio, si los interlocutores siguen siendo los mismos que escuchamos y leímos hasta ahora, habrá que dudar de las supuestas intenciones de hace casi 4 meses. Seamos pacientes. La experiencia nos advierte que suele salir mal cuando maltratan a los ídolos.

TyC Sports